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viernes, 22 de febrero de 2019

El Camino de Santiago: El Camino Sanabrés

El año pasado no pude recorrer el Camino en una época adecuada. En marzo padecí un cólico biliar que me causó una fuerte pancreatitis y otras complicaciones, por lo cual precisé de un continuo seguimiento médico, imposibilitándome poderme ir a hacer un trozo del Camino de Santiago, como era mi intención.

Pensé que lo podría dejar para final del verano o principios de otoño, pero la cosa se volvió a complicar por un pinzamiento lumbar que me dejó inmovilizado. Solo al cabo de unos meses, medicación y rehabilitación pude llegar a momentos de paz.

Como quería recorrer un trozo en el 2018. Finalmente decidí irme a Galicia de 4 al 10 de diciembre.

La forma más barata para ir hasta allí era coger el avión a Santiago de Compostela y de allí dirigirme al comienzo del tramo que podría recorrer.

En el 2016 hice un trozo que me faltaba del Camino Sanabrés, de Orense a Santiago, pues el 2002 tuve que abandonar en Orense por unas importantes molestias en ambas plantas de los pies que se hacían insoportables, cuando estaba estirado en la cama.  Desde entonces vuelvo a llevar plantillas en los pies. Por eso entonces reemprendí el camino en Orense. La primera atapa fue hasta San Cristovo de Cea. La segunda desde esta población hacia Castro Dozón, pasando por el monasterio de Osera. La ruta era preciosa y tras tomas más de un centenar de fotografías llegué al monasterio sobre las 12 de la mañana. Aproveché que había un grupo que estaba visitando el monasterio, para unirme a él.

Salí de la visita a las 13:15, entonces no me vi en condiciones de seguir la ruta por la montaña, pues de los tres peregrinos que dormimos en Cea, dos iban por delante. Es decir, que detrás de mí no iba nadie.

Consideré más prudente, ya que estábamos a finales de noviembre, y como el día era corto, decidí regresar por la carretera. Nuevamente, cuando pasé por un albergue, restaurante y taxi, comprendí que los 14 kms que faltaban para Castro Dozón, no se podían hacer en las poco más de dos horas de luz que restaban, por lo que tomé el taxi que me llevaría a Castro Dozón. Primero me quedé en el restaurante para comer algo y luego iría al albergue. Mientras tanto se desencadenó el diluvio universal, el primer temporal de lluvia y viento en Galicia que afectaría la costa y el interior. Solo de andar los 500 metros que separaban hasta el albergue me mojé como un pito.

Al día siguiente como la lluvia persistía, un francés y yo tomamos el autobús... Diendo por finalizado el camino del 2016.

Digo todo esto, pues este año consideraba que lo más adecuado era empezar otra vez desde San Cristovo de Cea hacia Castro Dozón por el camino paralelo a la carretera nacional.

Primero fui desde el aeropuerto de Labacolla hasta la estación de autobuses de Santiago y tras esperar más de una hora, con otro autobús de línea a Ourense.

Por ello de Santiago de Compostela cogí el autobús hasta Ourense. Solo me dio tiempo para dar una vuelta por la ciudad, ir a comer a una pulpería y entrar un momento en la catedral, para visitar el pórtico del Paraíso e ir con un taxi a la estación de autobuses y coger un autobús que iba a San Cristovo, que en realidad era un autobús escolar que iba a recoger los alumnos del colegio de Cea.

Así pude llegar a Cea aún de día y hospedarme en el albergue, donde encontré a dos peregrinos que seguían la Ruta de la Plata, un gallego de Vigo y un ruso.

nubes tomadas desde ela autobús que me llevaría hasta Ourense



Una vez en Ourense cogí un autobús municipal desde la estación de autobuses hasta el centro, cerca del mercado municipal. Después di varias vueltas hasta que fuera hora para ir a comer.




Por fin encontré la pulpería, de la misma cadena en la que comí en el 2016, para reponer fuerzas.

agua y vino

vino blanco de Ribeiro






pulpo da feira





De segundo una costilla de ternera.

viernes, 11 de enero de 2019

El Camino de Santiago, camino francés. De Villarmentero del Campo a Carrión de los Condes: Villalcázar de Sirga 6

Me he pasado más de un mes sin poder entrar en Google Chrome y por ello en mis blogs, pues otros navegadores me piden todas las contraseñas que ya ni me recuerdo yo.

Del 4 al 10 de diciembre pude ir a Galicia y recorrer un nuevo tramo del Camino Sanabrés a Santiago, por lo que pronto podré compartir esas experiencias y sobre todo las imágenes que descubrí en el camino.

Sigamos con el recorrido del pasado año 2017 hacia Carrión de los Condes, donde terminé mi camino peregrinal.

Aún contemplanos la colegiata de Santa María La Blanca en Villalcázar de Sirga en provincia de Palencia.































domingo, 21 de enero de 2018

El Camino de Santiago, camino francés. De Boadilla del Camino a Villarmentero del Campo 3

Después de tomarme un café con leche con una rosquilla de anís, para temperar el cuerpo, pues a pesar del mes de agosto el día lluvioso y frío estaba descolocado en el veraniego mes de agosto.

En unos de los momentos que me encontraba en el exterior de la iglesia, vi a Marianna, que había dejado su mochila, para que un transportista se la llevase hasta Carrión de los Condes en el Hostal del monasterio de las Clarisas. Esa decisión le permitiría andar el camino más ligera y poder llegar a Carrión, según lo previsto, si bien la mojadura estaría asegurada.

Ahora que he descargado las fotos reducidas, por la hora en que fueron tomadas estas dos fotos, correspondía al momento en que fotografié el exterior de la iglesia, pues aún no habían abierto para la visita interior.




Salí de Frómista y el cielo avisaba de la que nos iba a caer encima.

El segundo chubasco del día nos cayó, pues nadie se libró de ello, supongo sobre poco antes de las once de la mañana, ya que me pasé más de una hora fotografiando por fuera y por dentro de la iglesia románica de San Martín.

A la salida de Frómista seguimos un andadero que circula por la derecha de la carretera que va hasta Carrión de los Condes. Primero nos encontramos con un monumento al peregrino.






Antes nos han adelantado unos bicigrinos, como se llaman a los peregrinos que circulan en bicicleta.




Poco antes de llegar a Población de Campos me encuentro una ermita a la izquierda de la carretera. Lo escribo en primera persona, pues voy más solo que la una.






Como ya está lloviendo, aunque sea poco, no cruzo la carretera, para comprobar, si se puede visitar la ermita, pues aparentemente parece cerrada.

Luego dejo a mi derecha la población, eso sí después de pararme en un bar, para ir al servicio, ya que la panadería de Frómista no tenía. Mientras estoy dentro del bar, se para la lluvia, para engañar al peregrino.



A la salida vuelve a llover, cada vez más fuerte.

En algún momento bajo el abrigo de un árbol consigo tomar alguna foto.

Otra vez me encuentro un rebaño de ovejas que tanto el pastor como sus perros, se mojan como yo.

Me siento admirado por las flores que adornan el camino.







Al pasar por Revenga de Campos la lluvia se hace más fuerte, por lo que no se puede dejar constancia del paso por la población.

No recuerdo, si las fotos que acompaño están hechas antes o después de esta población.












Poco antes de Villarmenteros de Campo me encuentro a otro peregrino que me dice que se va a quedar en una casa rural, pues llueve mucho. Él iba acompañado de un supuesto chaval que con la capa no veía quien era y que resultó era una chica extranjera que en Villarmentero se hospedó ella en el albergue, mientras que el peregrino, algo mayor que yo, se hospedó en la casa rural.

La lluvia era insistente. A mi me quedaban unos diez kilómetros para llegar a Carrión. El agua de la lluvia ya me corría por la espalda. El día estaba cerrado con un color gris impenetrable. Pensé que no podría conseguir llegar a Carrión y al día siguiente seguir dirección a Sahagún, donde tenía previsto terminar el trozo del Camino por este año, ya que tenía que regresar a Barcelona, para ir a Zaragoza a una boda familiar.

Fue una ayuda divina, un aviso, pues en Sahagún solo podía regresar en tren hacia Barcelona , uno por la mañana y otro de noche, pero que para esos días casi no habían plazas disponibles.

Finalmente al sexto día de camino llegué a Carrión y así, después de ver la población por la tarde, al día siguiente cogí el autobús hacia Palencia. Como los mismos trenes que pasan por Sahagún también pasan por Palencia y al no haber plazas en ambos trenes, no pude tomar la ruta por Miranda de Ebro, pero sí en tren regional de Palencia a Valladolid, y de allí en Alvia a Madrid y sucesivamente en AVE a Barcelona. Por casi el mismo precio pude ir de Palencia a Barcelona en menos tiempo. Y posiblemente el precio fue menor, pues en los primeros trenes posiblemente tendría que coger plaza preferente.

Como final voy a dejar una foto de la parroquia de Villarmentero que visité aquella tarde, cuando el tiempo se tranquilizó.