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lunes, 30 de septiembre de 2013

Camino 2013: De Santa Irene a Santiago.

El sábado 31 de agosto iba a emprender la última etapa hasta Santiago. Me levanté como de costumbre sobre las seis de la madrugada a pesar que con la fiesta el día anterior me acosté cerca de la medianoche, pero quería llegar a Santiago a comer, pues me esperaba mi hermana y una compañera, Ofelia. Después de desayunar con los restos disponibles un  zumo-batido con leche y unas mantecadas compradas en Melide y así empujar el "pastillamen".

Aún era de noche, pero me recuerdo más de este trozo del camino, pues ésta era la sexta vez que andaba este tramo final. Gran parte del recorrido hasta Arca O Pino se hace por el bosque, bosque de eucaliptus y pinos, se cruza la carretera por un paso inferior dos veces y finalmente llegas por detrás del polideportivo de Arca, casi sin pasar por el núcleo urbano. Ya era de día, pero un bar existente estaba cerrado, por lo que tira para adelante.





Un manzano entre Arca O Pino y Labacolla.
En Amenal, cuando cruzamos una carreterilla nos encontramos un bar abierto, donde todos los peregrinos recobran fuerzas y el menda pasa su penitencia, para no ser menos. A la salida el camino asciende entre vegetación hasta que nos acercamos a las pistas del aeropuerto de Lavacolla. Algunas de las pistas son nuevas, pues partes no las recordaba, mientras que por otras no pasé. Ya lo digo el Camino está vivo.


Pasado Amenal





el brezo en Galicia es omnipresente, mientras que en Castilla sólo nos lo encontramos a más de 1.000 metros de altura.

Este monumento se encuentra junto a las pistas del aeropuerto de Lavacolla. Aquí parece aislado, pero no es cierto, pues estaba lleno de peregrinos deseosos de inmortalizarse con este monumento.





El camino prosigue por San Paio, donde se encuentra un Hostal, descanso para sibaritas, pues dicen que se come muy bien y por lo tanto se cena también. Tras una buena ducha llegan a Santiago tranquilamente, salvo la subida a Monte do Gozo. Luego llegamos a Lavacolla, donde escaleras arriba se encuentra la iglesia parroquial y escaleras a bajo un hostal con habitaciones, donde suelo tomarme un café con leche o un refresco con una pasta y millas.

Un peregrino un poco oxidado sirve para dispensar monedas de recuerdo.
 A la salida de Lavacolla cruzamos un riachuelo que utilizaban los peregrinos para lavar su ropa y entrar limpios en Santiago. Luego sigue una subida hacia el monte do Gozo, ultima penitencia para llegar a nuestra meta.

Parte de una familia que iban rezando el rosario que dirigía el más pequeño






Poco después me encontré el Camping, preparado también para acoger a peregrinos. Yo no despedicie la oportunidad para visitar el servicio. Como consumición me tomé una botella de agua mineral.

Os diréis, porque menciona el agua mineral que era con gas, pues, como ya os he explicado utilizo una botellita de agua mineral sin gas de 333 ml, para llevarla en el bolsillo. Para que no me hiciera tanto bulto, vacié la botella de agua mineral sin gas y la rellené con el agua mineral con gas que no había bebido. Introduje la botella en mi bolsillo derecho y a seguir andando. Como la botella estaba medio llena y con ajetreo del camino, cuando saqué la botella, para volver a beber, sólo al desenroscar un poco el tapón, éste salió disparado, sin que lo pudiera recuperar, por lo que tuve que consumir todo el contenido restante.


Monumento conmemorativo a la visita del Papa Juan Pablo II a Santiago en 1982 con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud

Monumento conmemorativo a la visita del Papa Juan Pablo II a Santiago en 1982 con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud

Monumento conmemorativo a la visita del Papa Juan Pablo II a Santiago en 1982 con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud
 Tenía prisa en llegar, por lo que sólo pude hacer estas fotos del Monumento conmemorativo a la visita del Papa Juan Pablo II a Santiago en 1982 con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud debajo de un árbol para que hiciera sombra.

Capilla de San Marcos junto al monumento del Monte O Gozo

Imagen de San Marcos

Iglesia de San Lázaro

Iglesia de San Pedro en la sirga peregrinal
Tras pasar por donde se encontraba la Puerta do Camiño en las murallas medievales, subimos por la calle de las Cortes Reais hasta la plaza Cervantes, donde me separo del Camino al encuentro de mi hermana que me las encuentro sentadas en un bar próximo a la Universidad de Santiago y de allí me voy al hotel donde se hospedaba. Tras seguir el protocolo, ducha, ropa limpia, esta vez no de peregrino, pero eso sí con botas, pues no tenía otro calzado y no iba ir con las chancletas como en días anteriores. En próximas entradas os mostraré algunas fotos que hice en Santiago.

domingo, 23 de diciembre de 2012

El Camino Primitivo en el Xacobeo 2004

Como en el juego de la oca, que se va de oca a oca, yo también me paso de Xacobeo a Xacobeo, es decir del 1999 al 2004.

Las primeras fotos digitales de mi camino corresponden a 2004. Como en años anteriores empecé a finales de julio, cuando comenzaba mis vacaciones. El viernes 23 por la noche cogí el tren nocturno que iba a Galicia. Sobre las 5 de la madrugada me bajé en León. Primero dejé la mochila en una taquilla de la estación y me fui a ver la catedral de Santa María. Cuando pasé por la capilla del Cristo de la Victoria me la encontré iluminada, luego llegué delante de la catedral. Allí me encontré a otros peregrinos que también empezaban el camino. Me hicieron una foto junto a una estatua que representa a un padre leonés con su hijo. Luego pasadas las 6 de la madrugada, hora en la que abren al público la estación de autobuses, regresé a la estación del ferrocarril, para recoger la mochila y con ella me fui a la estación de autobuses, donde a las 7 de la madrugada salía un autobús hasta Oviedo.

Juan María con un padre leonés y su hijo que se habían quedado fríos con el relente de la plaza de la catedral en León.

Esperando a que saliera el bus, casi me quedo dormido, pero la ansiedad me mantenía en vilo.

Como dice el dicho, "que si haces el Camino de Santiago, no puedes visitar al vasallo sin visitar al Señor". Esto quiere decir que si el final del camino está en venerar las reliquias del apóstol Santiago, tienes que visitar la catedral de Oviedo dedicada a "El Salvador".

                               Catedral del Salvador en Oviedo

Nuevamente dejé la mochila, esta vez en estación de autobuses de Oviedo. Me fui a la catedral, donde me estuve esperando hasta que abriera y tras una visita y mi solicitud de ser aceptado en el Camino, regresé a la estación de autobuses, recogí mi mochila sedentaria, con tanta reserva, pregunté a varios vecinos hasta que me indicaron el camino a seguir, pues a veces te orientas mal por no llevar una brújula, ya que algunos planos de ciudades están orientados al revés (la parte de arriba es el Sur). Ya eran las 10:30 pasadas de la mañana. Seguí varias calles hasta salir por San Lázaro de Paniceres. Luego Loriana.

                                El Camino pasa por San Lázaro a la salida de Oviedo.

Más adelante me adelantó un muchacho, creo de Madrid, pero que sus padres eran de cerca de Ribadesella. Él había hecho las etapas anteriores, regresando cada día a dormir a Ribadesella. Por eso este día por la mañana había salido de Ribadesella en tren hasta Oviedo, saliendo de ésta ya con mochila, para seguir el Camino Primitivo. Conversamos unos minutos hasta que prosiguió el camino.



Cuando faltaba poco para la Venta del Escamplero, que se encuentra en un alto, por un lado vi que la carretera seguía subiendo, mientras el camino te enviaba hacia bajo hasta el río, para que vieras un molino. Como yo intento seguir un camino más inteligente, evité excursiones y seguí por la cuneta.

Si os fijáis, en el camino se ve a un muchacho, del que antes os he hecho un comentario.

El Camino de Santiago medieval ahora se encuentra debajo de las carreteras, pues en el siglo XIX o XX, cuando asfaltaron las carreteras siguieron los caminos tradicionales, por lo que ahora han tenido que reinventarse otros caminos, para distanciar a los peregrinos de las carreteras. Posiblemente estos nuevos caminos sean más seguros, frente a la circulación, pero tienen demasiadas penitencias para el peregrino, muchas piedras, demasiadas subidas y bajadas. Además este cegato peregrino que soy yo, agradezco la tranquilidad de un firme homogéneo.

                               Puente medieval sobre el río Nora

En la Venta del Escamplero hay un restaurante. Me recuerdo que comí de primer plato lentejas con una guindilla adicional. Te traían una fuente, lo que te permitía repetir. Después carne rebozada, también más de tres trozos. De postre creo que fue un flan, pero aquí la memoria no ha llegado tan fresca.

Una casa con una hermosa hortensia cerca de la Venta del Escamplero

Como entonces el camino estaba más indicado, cogí una ruta paralela, pero que poco a poco se iba separando. Cuando llevaba andados varios kilómetros me pasó un conductor que había saludado aquella misma mañana cerca de Loriana, donde estuve hablando con su madre, una abuela simpatica, su hijo cercano a los sesenta me reconoció y me indicó el equívoco, pero me cogió en su coche y me acompañó hasta un cruce del camino correcto a una distancia semejante a la que yo había recorrido por camino equivocado.



Pasé por Premoño y el camino se fue acercando al río Nalón y a la vía férrea.









Pasado Peñaflor me volví a encontrar al muchacho de la mañana, que también se había perdido como yo, pero sin la suerte de encontrarse a un ángel de la guardia como yo. Él no había podido comer. Me preguntaba, si faltaba mucho para El Grado y poder comer allí un bocadillo.

                                                Peñaflor cerca de El Grado en Asturias.

Como en las guías decían que en el albergue de El Grado que se encuentra 3 kms después en San Juan de Villapañada no había ni pan y ante el cansancio por casi no poder dormir en el tren creí conveniente buscarme un hostal en El Grado, donde tras el banquete del mediodía casi no cené. Como era sábado por la tarde, víspera de Santiago, las calles de El Grado estaban repletas de gente paseando, con helados en las manos, con aire de fiesta.